¿Por qué el título del post inicial, os preguntaréis?

El título “¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?” es una cita popularmente atribuida a Groucho Marx, pero en realidad la dijo Chico Marx disfrazado de Groucho en la película “Sopa de ganso”.

Los hermanos Marx

Esta cita simplifica perfectamente la esencia de un diseñador, en todas sus disciplinas. Nuestro valor como profesionales es lo que diseñamos, no para crear tendencias como algunos creen.  Los diseñadores tenemos la finalidad de crear productos, servicios o espacios  que resuelvan las necesidades de sus usuarios finales, con la mayor satisfacción posible y la mejor experiencia de uso posible.

Tenemos el vicio de diseñar siempre pensando en nosotros, en nuestro jefe,  en marketing, o en el cliente que paga la factura. Es un error que debemos evitar ya que nos penaliza como  buenos profesionales y a su vez perdemos la responsabilidad que tenemos como diseñadores.

Muchas veces no tenemos en mente esta responsabilidad y es de suma importancia. Se trata de un compromiso con las propias decisiones y con las consecuencias que éstas pueden generar tanto al usuario en sí como a quien la represente.

Los grafistas tenemos la responsabilidad de la identidad de una empresa, somos los creadores de su marca y está en nuestras manos la responsabilidad de su imagen de cara al público. Los diseñadores web o de interacción tenemos la responsabilidad de definir el comportamiento de la interface priorizando la experiencia del usuario correcta a través de elementos gráficos. Los diseñadores industriales tienen la responsabilidad de crear objetos e ideas no sólo en su forma sino también que sean funcionales. En todos estos ejemplos, si no se tiene en cuenta dicha responsabilidad, seremos los causantes de la mala imagen de una empresa,  del mal uso de una interface o de un producto.

Es por eso que los diseñadores no debemos ser juzgados sólo por nuestra creatividad sino por el resultado final del proyecto, es decir, la mejor solución a la necesidad que se plantea el usuario en cualquier campo.

“¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?” es una cita que refleja perfectamente aquello que pienso. Por eso, me gustaría que se valorara el trabajo de los diseñadores, no por lo que podamos  decir o “vender” sino por la percepción del usuario/cliente y si la solución final aplicada es la correcta.

Y vosotros a ¿quién creéis?

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