Hasta no hace mucho el “oficio” de diseñador era una de las disciplinas con más intrusismo que conozco. En este país el diseño es como el fútbol, todos llevamos un entrenador dentro y nos creemos con el derecho de opinar, cuando realmente no podemos argumentar aquello que decimos. Todo el mundo tiene un amigo o un sobrino que diseña, y más aún con la aparición de internet, cualquiera se cree con la capacidad de diseñar una web.

Imagen de opensourceway

Evidentemente como personas (y no usuarios) podemos opinar si el diseño nos gusta o no, pero siempre hemos de valorar y argumentar no sólo si el diseño es útil sino también si cubre nuestras necesidades a través de una experiencia única que nos aporte un valor significativo.

Poco a poco, este intrusismo en el diseño se ha ido desplazando y cada vez más se confía este trabajo a profesionales cualificados, aunque en el caso de internet han aparecido nuevos roles y volvemos con las andadas, como es el caso de la usabilidad, la experiencia de usuario, el diseño de interacción… pero de esto ya hablaré en otro post.

Ahora bien si hay un sector que en los últimos 2 años ha crecido este intrusismo superando al del diseño, es el marketing online, y en especial en redes sociales. Hoy en día pegas una patada en el mercado laboral y te salen miles de Community Managers o Social Medias, y evidentemente todos expertos.

Y es normal porque es un rol nuevo dentro de los perfiles laborales de una empresa, y todo el mundo se quiere apuntar a ello. Pero el problema no es que todo el mundo se quiera subir al tren, sino que no entiende la responsabilidad que tiene entre sus manos.

De igual forma que paso con el diseño, actualmente muchas personas se consideran expertos de las redes sociales, sin saber que la responsabilidad de sus decisiones puede afectar en la imagen de un producto o una empresa. Hoy en día se piensa más en las necesidades de las empresas y no en las de las personas.

Desde mi punto de vista, los expertos en estos nuevos roles, no son aquellos que crean centenares de páginas de Facebook o de perfiles de Twitter con miles de seguidores.
Para mí, los expertos son aquellos que a través de las redes sociales aportan un contenido y un valor propio consiguiendo un objetivo mutuo. No importa la cantidad de usuarios sino la calidad de ellos y lo que te puedan aportar y de la misma manera lo que les puedas tú proporcionar.

Deben conocer perfectamente a sus seguidores y sus necesidades, deben comunicarse con ellos para poder relacionarse y por consiguiente conocer de primera mano aquello que les pueda cubrir sus necesidades.

No sólo hemos de crear páginas facebook o perfiles twitter, ni sólo crear acciones de captación y fidelización, ni tampoco solo pensar en el “famoso” ROI para conseguir nuestro beneficio.

Sobre todo hay que tener en cuenta el ROP* (Return On People), es decir, a través de las experiencias de las personas (y no usuarios) conseguir ese valor social que sea identificativo de nuestra marca o producto.
Y no comunicándonos con nuestros usuarios y ofrecerles lo que creemos nosotros que les puede interesar, sino tratándolos como personas y que podamos resolver sus necesidades, con la mayor satisfacción posible. Pensado que estas personas cada vez más son los generadores de contenido e ideas en la red.

En definitiva pensar en personas y no en usuarios o seguidores. Y sobretodo conocerlas.

 

*Concepto denominado por José Luis Sánchez de Infonomía en una charla sobre innovación en el BA Elisava


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